
Hay un Deleuze “vedette” [1] y hay un Deleuze “fascista”.
El segundo es el que se detalla en el primer capítulo del libro de Badiou que narra la relación “extraña” de su autor con esta esquiva vedette fascista - defensora, cual Brigitte Bardot siquiátrica, de la fauna esquizofrénica - sostenida, acaso, entre indiferencias y recelos, en los gloriosos setenta parisinos y universitarios y filosóficos. Fascista imputaba Badiou a su apología del movimiento espontaneísta, a su odio a la dialéctica y no sé que más, mientras el otro despachaba un “bolchevique” para su acusador.
Nadie en la vida, ni este hijo de Wilheim Reich, ni este domador universitario de Artaud, se ha privado de ser tenido como “fascista” por algún ocasional amigo fraterno. Este yeite, como se ve, no es patrimonio exclusivo de la intelligentzia nacional. Habría que preguntar – a imagen de aquel memorado párrafo antiedípico - ¿qué fascismo deseó Deleuze?
[1] Lean “Carta a un crítico severo” en G. Deleuze “Crítica y Clínica”.
El segundo es el que se detalla en el primer capítulo del libro de Badiou que narra la relación “extraña” de su autor con esta esquiva vedette fascista - defensora, cual Brigitte Bardot siquiátrica, de la fauna esquizofrénica - sostenida, acaso, entre indiferencias y recelos, en los gloriosos setenta parisinos y universitarios y filosóficos. Fascista imputaba Badiou a su apología del movimiento espontaneísta, a su odio a la dialéctica y no sé que más, mientras el otro despachaba un “bolchevique” para su acusador.
Nadie en la vida, ni este hijo de Wilheim Reich, ni este domador universitario de Artaud, se ha privado de ser tenido como “fascista” por algún ocasional amigo fraterno. Este yeite, como se ve, no es patrimonio exclusivo de la intelligentzia nacional. Habría que preguntar – a imagen de aquel memorado párrafo antiedípico - ¿qué fascismo deseó Deleuze?
[1] Lean “Carta a un crítico severo” en G. Deleuze “Crítica y Clínica”.