3/4/11

VIVID, DAÑAS

(27-11)


Yo tenía un profesor –pongamos el Profesor Pirulo- que nos convidaba cocaína (pongamos primero) y después nos la vendía (sería el segundo paso). Como se ve era un buen profesor. Tenía otros gestos buenos incluso. Organizaba happenigs y vernisagges en su casa de cuando en cuando. Parece ser que derivaban en orgías pero yo trataba de irme siempre antes, porque era todo ida y vuelta (cooperativismo). Este profesor también pintaba y tenía en su casa un cuadro enorme con el busto de David Viñas, que era un autor que uno por entonces leía con cierta gracia y estupor (hoy ni a lo recién horneado puedo leerlo así). Con el profesor tomábamos clases en un curso libre de filosofía en la literatura argentina o algo así y nos contaba de vez en cuando anécdotas del tiempo homérico en que Viñas daba clases en Rosario: exabruptos metodológicos-cognoscitivos, eyaculaciones pedagógicas, cosas por el estilo. Uno encontraba en David Viñas una forma de trompada directa a la pubertad de la lectura: los Borges, los Sabato, los Cortázar. Sus novelas no pasaban el nivel del realismo patinado de amarillo, pero Literatura Argentina y Realidad Política era libro cabecera en tiempos de acefalía, libro almohada en la vida insomne. Nada que ver con la cara de viejito tierno y funcionario afable de Jitrik ni con el mariconaje rococó de Nicolás Rosa. Viñas permitía leerse como continuación del gimnasio. Como traspolación de los puñetazos de sábado a la noche al patio de Humanidades. Todo se trataba en Viñas de poner el cuerpo y dar la cara, acusar a Borges de ángel cultural a Macedonio de querer pasar desapercibido a Cortázar de cobarde refugiado en París a Girondo de adolescente de por vida, a Sabato de todo lo posible. Le perdonaba la vida a Arlt con reservas (y eso que él y sus camaradas se agarraron del escritor austro-húngaro toda su vida) y era curiosamente condescendiente con Marechal al que casi no trataba. Daba toda la sensación de que este hombre tenía una fascinación con la llamada Generación del 80, con aquellos señores, aquellos grandes hombres, espadachines, de a caballo, estatuarios, milicos, gentlemen, a los que sin embargo denunciaba metodológico-visceralmente. Poner o sacar el “cuerpo”, ser o no ser “cojido”, en eso se dirimía la literatura nacional, la “metáfora de la violación”. Que era uno de los mutantes dispares que dejó el intento de ser Sartre en la Argentina no dice nada. Alguna vez Horacio González escribió que Viñas era un duelista; cierto. Es cierto. Apenas pasaba de ser un dialéctico del duelismo en su entonación de mandamás desarmado o en algún cross en la mandíbula a poetas (Murena creo un ejemplo). No diré que era un Napoleón en Santa Elena pero era un caudillo encarcelado en una celda lindera con la Biblioteca de Babel. ¿Nunca llegó a afirmar Viñas que la institución del duelo debería ser reestablecida? Bueno, lo afirmo yo pensando en el éxodo de twitteros que podría ocasionar. Una vez en Canal 3 (pleno “menemato”) tuvieron un lapsus y lo pusieron en una mesa frente al desgraciado periodista Raúl Hernán Salas al que humilló de pe a pa (fue una alegría). Ya en la clandestinidad, no sé por qué descuido caí un día al Centro Cultural Bernardino Rivadavia, era una disertación que daba sobre David una desquiciada fanática estalinista (estalinista de él mismo probablemente) de nombre Crose o algo así. En medio del terror (buco-vaginal buco-dental de aula, una categoría de terror de uso portátil-descartable) esta mujer preguntaba algo así:

-¿Qué era Viñas? (¿ya lo daba por muerto?) ¿Ustedes creían que era marxista?...


No me acuerdo como terminó todo, pero todo terminó. La muerte no es triste. El género de las necrológicas sí. A punta de pistola lo encaré.





-La vulgaridad es un lujo-

Susvín... rompió


Foro fáustico-Kitsch de miseria a la filosofía, viveza epistemológica, patafísica nacional popular, metafísica nazianal pop, crítica en estado clínico, antipsicoanálisis en pantuflas, boludeces con criterio empirista de significado cognoscitivo, dadaísmo tragicómico, popestructuralismo de protesta, poemas platónicos, deconstruccionismo chabón, tango rolinga, paranoia ontoteológica, solipsismo de izquierda, falogocentrismo a martillazos, martillazos al falogocentrismo, esquizoanálisis microfascista, fenomenologías del transmundo, freudomarxismo new age, pragmatismo del reviente, pensamiento poco, yoísmo ayoico al pedo, hedonismo allende el principio del placer, diogenismo del doble discurso, cristianismo con Sade, say no more sin Tractatus, partuza del pensamiento abstracto, vitalismo funebrero, antifilosofía antipoética, surrealismo silogístico, peronismo gorila, menemismo progre, palo a la argentinidad y argentinidad al palo, rocanrol ello, existencialismo menefrego, hegelismo anarcodeseante, cross en la mandíbula a Kant.




Un idiota que reclama que le sea reconocido un saber...