Mostrando las entradas con la etiqueta EL SUPERHOMBRE-KITSCH. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EL SUPERHOMBRE-KITSCH. Mostrar todas las entradas

30/7/11

LEVE MEGALOMANÍA


Parodias de parodias de parodias ¡no! ¡La puta madre! Entonces que sea otra cosa lo que quería hacer… es que el rock pasa y la estupidez queda. Y tu felicidad… tu felicidad me aburre. Contando lectores con los dedos del muñón, megalómano levísimo: diez hectáreas de campo cultural y listo. Sobra. Con eso me arreglo. Soja, también es lo mío. Pongo soja. Al final lo que yo también saco es cualquierismo: soja. Abrí el blog, conté cómo cojía (vamos: me bastaba poner esa jota para tener lo suficiente de filtro discursivo, de guiño au lecteur), pegué unas cuantas puteadas y: ADENTRO. Tengo mi hectárea en el campito cultural. A) ¡Ah! ¡Vía, vía! Un Ha. Una B. Un ave. Sobrevivir al texto es aquello que queda por resolverse, una inminencia y algo que no se sabe. Porque es aquello que estaría empezando cuando el texto termine. O el texto termina o termina uno. Uno termina el texto o el texto termina con uno; uno sigue y el texto termina o uno termina y el texto sigue. Que el texto te sobreviva no es más que pensable- dicho esto en cierto sentido kantiano-; pero inverificable. Pero sobrevivir al texto: ¿es la tarea? Desde este punto de vista estar escribiendo no es suspender la vida, sino prolongarla. Mantenerla, estirarla, por el texto mismo, en su inminencia de cese. ¿Aquello que se llamaba autor no es lo que termina con el texto? No poder contar el cuento, no contarlo, puede ser una forma de prolongar el texto, extenderlo en la inminencia, temor, de que –si termina- uno no sobreviva: no pueda contar el cuento. Había un avestruz.

17/6/10

EL PUÑO QUE APLAUDE



Difícil es decodificar y revelar el sentido de los gestos y actos del artista. La paradoja y la ironía suelen ser su reino. Llega incluso al fondo ese que se denomina lo ominoso, donde una cosa de pronto es –y ya era- lo contrario. La extrañeza lo acuna. Hace, el artista, de la extravagancia su mate cocido con bizcochos, su rutina es alterar el orden de las cosas, y abrirle paso al mundo del misterio, a aquello que la ruindad del racionalismo horario corrido ignora o barre bajo la alfombra. Oh el artista. El artista.


Cerrazón de la cachetada



El aplauso a puño cerrado tiene –por qué no- algo de performance, llegando incluso a circunscribirse como artículo de lujo en el campo de body art, del Body Art del Otro sobre todo, si se piensa que la cavidad craneana de éste es caja de resonancia virtuosa, uno de los más antiguos instrumentos de percusión que conoce la cultura humana. Redundancia o paradoja, es el aplauso ad hominem, o más bien al cuerpo, cuerpo a cuerpo. Tan necesario es poner el cuerpo en el circuito de la plausibilidad. Lo plausible como otro recibe así el verdadero estímulo que la vida –deseo de óbice y de palo- demanda: complicar, he ahí el sentido de la vida. La adversidad es el mundo del sujeto. El golpe es lo real. El aplauso con manopla en el rostro del otro es el hombre rehaciéndose a sí mismo. El aplauso impresionista es el partero de la historia de la cara. Una fractura de costillas es la continuación del decostruccionismo por ese medio oblícuo (gancho). El moretón desautomatiza el campo visual, puertea la percepción y ubica al ready made en la ulterioridad del acto artístico. Es curioso pero la única obra es el público, el Otro. El artista deberá un día comprender que su verdadera actividad es el aplauso, la pura creación. Ni falta que hace detenerse en el origen ontogénico del odio, partenogénesis denegatoria del amor. Primero es el aplauso, luego la obra. No hay sociología de la recepción que pueda obviar esta verdad empírica. En cuanto a esta forma contemporánea de aplauso (no excusada –se denuncia- de ambivalencia y paisaje siniestro), de lógica compleja, vinculada al art brut como al shock art, remanente también en cierta forma de la crisis de la representación en el universo del arte -¿deshumanización?-, cabe afirmar desde luego que excede lo meramente artístico, se derrama en la trama vincular de la misma vida práctica, volviéndose rito que hace base en la motilidad catárquica estableciendo situaciones en el horizonte emocional, abriéndose a la traumatología de los afectos (Affekt).

23/1/08

Filosofía & Vigorexia




(PSEUDOVIGOREXIO DE LA SEXTA, UN HELENISTA HISTÉRICO DEL MACROCENTRO-SUR)


“La esquizofrenia la tienen todos los superhéroes”
(Feinann en Canal 7 con Cristina Mucci)




Cuando yo era teenager, y estudiaba guitarra y batería malamente, y escribía y dibujaba bajo los influjos de Roberto Fontanarrosa y sus amigos, comencé a topar cada vez más seguido con los “clásicos” de la literatura y con unos roídos libritos que vegetaban en la bibliotequita verde y desinteresada de mis padres: “Lógica y Teoría del Conocimiento” de Vicente Fatone, herencia materna del Liceo de Señoritas de la década del 50 y “Lecciones Preliminares de Filosofía” del maestro español García Morente, cantiano en el ostracismo de la Universidad de Tucumán, nicho filosófico por excelencia del Cono Sur en las épocas de las Grandes Guerras Paneuropeas. Herencia del Superior de Comercio o de los años de Ciencias Económicas de mi padre. ¡Verde es el árbol de la Teoría!, dije retrucando enfermamente a Goethe. Y comencé (horror) a leer algunas cosas sobre el Divino Platón y del Divino Platón, y ahí encontré un día que este antiguo sujeto ejemplar y number one sin competencia del milagro griego hablaba de los gimnasios y las musas, de un imponente culto doble del cuerpo y del espíritu, del soma y de la psyché. Yo había ya abandonado fútbol, básquet, natación, yudo, y todas esas cosas y estaba por lo visto más dado al cultivo de la noble psyché. Platón, debo…debo confesarlo, ejem, me inspiró para meterme en el gimnasio Astros a, como se decía en el medio, hacer fierros.


Hablan todavía del simpático “Milagro Griego”. Yo querría hablar un día del Desastre Griego…


Muchos años después, ya filósofo de carrera, llega un Amigo a casa a obsequiarme con una nueva buena:


- Lo que vos tenés, loco, es vigorexia.


Zas. Ya no era “esquizofrenia”, como me había dicho una antigua Novia que leía en medio de su carrera cientificosa fotocopias con infamias sueltas de esos seres oscuros llamados Psiquiatras. “Los que estudian filosofía son todos unos pelotudos con tendencia a la Esquizofrenia. Están condenados. No se casan ni dan hijos. ¡Ni sirven ni para el Diván, chabona!” leía mi Amada en el empobrecido lenguaje de las ciencias mezzoconjeturales y malpensadas.

Ahora era “vigorexia”. Y seguramente lo había sacado de algún articulito de esos de los suplementos de salud, de ese diario diestro que bien despreciara mi maestro Macedonio, “La Nación”.

Vigorexia.

- Mejor seguí diciéndome Boludo, me gusta más.

Bueno ok. ¿Qué le hace un raye más al tigre de Bengala? Desde mi choza alzada en el cúmulo de fotocopias del Anti-Edipo yo me les reía en la cara a todos estos culorrotos híper y sempiternamente sicoanalizados que siguen aún aspirando a un día dejar de ser “Boludos”. Paguen, caguen, y pasen.


Para la Ataraxia (avigorexia), yo leía las “Teorías” del doctor Macedonio… una epicuriosa quijoteada epi-cura.


“Los afectados (de vigorexia) son en su mayoría hombres entre 18 y 35 años que comienzan a dedicar demasiado tiempo, entre tres y cuatro horas diarias, a esa actividad (los fierros) y lo restan del resto de sus labores u ocupaciones cotidianas” enuncia una Sibila Empirista en una web pag [1].
Un tal doctor Fernández (Otro Póstumo de M.F.), psicólogo adjunto del servicio de psiquiatría del Hospital Bellvitge de Barcelona, apunta que todavía hay pocos estudios elaborados en España y que el problema cuando existe no es fácil de detectar. "La persona que la padece persigue estar bien y lo está mientras puede compaginar ese tiempo excesivo de culto al cuerpo con su trabajo o estudios", afirma Fernández. El Superhombre-Vigoréxico –adosa un interdisciplinarista quemado cesante del CONICET– viene a ser la pareja ideal de la Mujer-Biónica-Anoréxica, de la Batichica-Panchodotto, y el primohermano de la Wonder Woman Bulímica o Gorda Cerda.


Wikipedia say: “La vigorexia es un trastorno caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfobia)". Estos presuntos desdichados, parece, no sólo se la pasan todo el día en el gym sino que le adosan a la milanesa y el asadito una dieta opípara de esteroides.

En fin… yo sólo hacía dos horas por semana ¡Lo juro! ¡Y me drogaba con otra bibliografía!



(Pongamos: Parte 2:)



Un aspirante a modelo de Fidias, un filogriegos bovarista y Kitsch, en medio del Patio de Humanidades & Artes… es todo un caso. Pero yo leía que Foucault –contaba, creo, Tomás Abraham en el Clarín- era un cultor del arte di vestire (así se llamaba una de las antiguas empresas colapsadas de mi Abuelo) y ganaba fuerzas para resistir al microfascismo gregarista de esa ingente minoría molar de Caretas Invertidos, que querían imponer su look chabón cueste lo que costare. Y costaba.
¡Hacerse los jipones a los 30 años con departamentitos garpados por papi! Dejarse de joder… hoy son todos protocapitalistas juniors del “saber” subsidiados por Hobbes, digo el Estado.


Una tarde en el gimnasio de la Universidad le dije a una recelosa marxista leninista que estudiaba conmigo la carrera, y que de no profesar el estalinismo solapado hubiera estado buenísima, que yo iba al gimnasio por lo que decía Platón…


Pues ¡imaginad! ¡imaginad! Desde ese día quedé definitivamente internado en las Listas Negras del imperio trosquista que gobernaba la despoblada Escuela de Filosofía, o Desierto del Deseo Rosarino.

La Gente nunca entiende que Uno vive haciendo el Chiste-de-Simismo (el Chiste-del-Simismo), que Uno, primero es su Parodia, y luego su Tragedia… ¿Y ella para qué carajo iba a levantar sus carnesas? ¿Querría ser la Personal Trainer del Nuevo Ejército Impopular del Pueblo (siendo que la Dictadura del Proletarado les resultaba perpetuamente inminente)?... enigmas de la esfinge militante…

Dónde habrán quedado, pensaba yo, aquellos musculosos obreros de los muralistas mejicanos, que hubieran calentado a Walt Whitman. ¿Por qué los Neomarxistas del Menemato noventista que desfilaban y departían en el Patio se parecían más al Flaco Spinetta en Almendra, o a los rockers lumpemburgueses de los 70 que en ese entonces tanta desconfianza les dieran por contrarrevolucionarios alieno-decadentes…?


Misterio. Secreto.



Un día, al final, ya harto de Platón a Foucault, y toda esa comida chatarra para el bilioso, digo biblioso estómago universitario, di con otra fuente ejemplar. “La Guerra de los Gimnasios” del más lúcido de la antifilósofos actuales de nuestro país, Aira. Porque Aira ya es un país.

Allí el Gran Sabio Obtusador de lo Obvio sentaba una máxima rotunda:

“Ir al gimnasio para provocar miedo en los hombres, y deseo en las mujeres”.

¡Oh! Revelación. No, ya no era necesario Platón, además un antiplatonista macedoniano y platoinvertidista nischeano como yo ¡cómo podía seguir con esa máxima desgajada de malos manuales y malas traducciones baratas leídas desde el lugar de mi salvaje bovarismo de Posmoborges de la Massplebe, de Autolector-Bárbaro fugado de la camisa curricular de fuerzas del control universitario!


¡Vamos, apocalípticos integrados, no me van a decir que se puede ser el Übermensch de Herr Nietzsche sin mancuernas a mano! El Superhombre… ¡vuela!

… ¡¡Y hace fierros!!


Desde luego el Superhombre-Kitsch es el primogénito anedípico de Doña Bovary y Don Alonso Quijano.

No, lo sé, el Supermán del gran polaco es una medida ideal, es… es una Idea platónica patas para arriba; es una pavada, decía Gombrowicz. No existen. Pero los Resentidos, archienemigo arquetípico de aquél, según el consabido esquema de este sabio citado, ¡esos sí proliferan como conejos! ¡Y tienen su Episteme a mano!


En el “Antimanual de Filosofía”[2] (para cerrar aquel círculo de lecturas empezado con Don Morente) del simpático Michel Onfray, especie de “Autonfray para Principiantes”, este nuevo filósofo que les habla a los adolescentes (¡a mi me hablaba Fatone!) que estudian en la secundaria de Francia, parte su exposición de las viejas preguntas de Kant, sobre el Hombre, el Saber, el Hacer y el Esperar, y las ramifica en otras más cancheras como diría Susana: ¿Podrías prescindir de tu celular? ¿Comiste ya carne humana? ¿Tenés que empezar el año quemando a tu profesor de filosofía? ¿Por qué no te masturbás en el patio del instituto? Y la que más me interesó:


“¿Hay que trasplantar el cerebro de vuestro profesor de filosofía en el cráneo de su colega de gimnasia?”.


Onfray, último hagiógrafo progre de Diógenes (Vid. “Cinismos”), propone no obstante prescindir de esa experiencia que, dice, puede dar un Monstruo, si bien –suma– es probable que llegue pronto un día en que tal hazaña no represente, ingeniería genética mediante, problema práctico ninguno.


Plus:

Quedaba por citar una de las más célebres escenas de la filosofía argentina, en las que nuestro único filósofo, único e impresentable, y primer antifilósofo local, repara en la poco verídica corpulencia de una de las imágenes más vendidas de la postura filosófica del pensamiento en los últimos siglos: Le Penseur de Auguste Rodin, al que llama en momento dadá “bobería en mucho bronce”, vieja imagen que yo siempre veía extasiado y que encabezaba a página entera la sección de Filosofía de mi querida Enciclopedia Larousse, comprada por mis padres a un timbrero.


El Anti o Filósofo Nacional estaba

…“procurando adivinar en qué piensan los músculos del "Pensador" (¿es Dempsey o no es Dempsey? Los pensadores son más friolentos; éste se saca la ropa para poder pensar)”.


Citado para confirmar que nuestro masshedonismo (o ñismo) puede ser razonado como una especie de inversión parcial o deformación rococó-hipertrófica del flaco churriguerismo del maestro, atribuible a la subtropicalización de nuestro clima ex templado, a la avanzada de las capas medias bajas urbanas en la cultura, a la decadencia mundial de la imago paterna y el consecuente narcisismo andrógino que abona la cultura de la imagen. Debe de ser tan fácil ser sociólogo, ¿no?


Tener siempre calor, boxear, pensar en pose, amenazar a base de bíceps, el neomacedonismo, como un guante al vesre, se nos presenta bajo estos nuevos contextos.

Quizaforro




[2] Edaf Ensayo, Madrid 2005.



2/1/08

Un Psicopompo contra los Posmos




(Este discurso, atribuible a un tal Ariel Lido, personaje de realismo contramágico, fue pronunciado por un actor iraní haciéndose pasar por Luciano García Barabani en la sala de lectura de la biblioteca de la facultad de filosofía de la universidad de Barcelona en enero de 2007, e interrumpido a la mitad y retirado su locutor por vigilantes del lu/gar)




¡Reciban a García Barabani! ¡Reciban a un filósofo en serio! ¡Recíbanme! Ya era hora. Hora de que apareciera uno que fuera en serio. ¡Un filósofo! No estudiantes. No profesores. No: ¡un filósofo! ¡Y en el corazón más inmundo de la plana pampa húmeda!
Pues ahí yo me hice filósofo. Ahí filosofé. Toda mi vida. Ahí filosofé mi vida. ¡Si! ¡Recíbanme! Y no se van a arrepentir; porque ni yo me arrepiento. Ni yo que soy el que tiene que soportarme full time. Soportar mi filosofía (que es insoportable) de lunes a lunes, los 365 días del año, en mi mero y somero cuerpo antiubícuo. Reciban a García Barabani. Filósofo del
despropósito (des-pro-posito traduce Gaos), o del despropósito de ser filósofo. Porque esto se sabe: ¿quién quiere en estas horas vigentes de falsos bromistas e irrisorias seriedades con doblez cínico y vedada solapa pícara, quién quiere ser filósofo? ¿Quién se pone ese saco? Ese… chaleco, no el chaleco y la pipa del extinto J. P. S., no. Ese chaleco… de fuerzas. De fuerzas más bien antinischeanas – ya estoy citando, soy así, antifucoltista, integral, especialista en nada, en nada nada, no la que nadea, no la Nichts, ni la nèant. Sólo en nada -, chaleco demodé, chaleco mersa, antiquismo pintoresco, pintoresquista, de fuerza pero no solamente para contener “la locura” – porque hemos dicho de pibes que la filosofía – como práctica personal, como institucionalidad privadoestatal, y como obsoleta gesta occidental más que bimilenaria en pro de un sustituto de Dios: la Razón, pero también sus encubiertos herederos flagrantes - , es la epopeya invisibilista del dominio de la “locura”, la que le niega un espejo al cuidado de sí, pero también la extrapropia, la de los discurseos pro Sentido, la que conglomera hegemonistas por acá y por allá.
Espantarse la locura de sí, endilgarla a otro, pasarla, tirarla para otro lado, labor soterrada del discurrir discursivo llamable “filosofía”. No hablo de aquella vieja “locura” que ponía los nervios de punta en los filósofos galos de los sesenta. Esa locura más o menos sigue ahí, ahí donde estaba, y en manos no demasiado distintas. A esa locura buena, santizada, pero cuya postración no creo que se haya abemolado mucho, a esa no me refiero. Ya se le ha reconocido “un saber”, un cierto honor y el bálsamo de un positivismo invertido, la queja general destinada a las formas del darwinismo.
Ahora la filosofía volverá a apuntar a los locos malos que superviven en otros encierros – no el Borda -, locos que no creen en los Derechos del Hombre, que no ven el gran Relativismo Cultural de Occidente, que no se figuran a Hitler como el Diantre, y, por supuesto, otros mucho menos perceptibles: microloquitos. ¡Espantar la locura y pasársela a otro! ¡Y señalarlo! Ojo. Es una tarea compulsiva. No está ni bien ni mal. Es el modo de no especializarse en nada del Filósofo, actividad que ni siquiera es patrimonio de aquel que tiene o quiere tener el carnet con chapa estatal.
Pero volviendo a lo de antes: ¿se haría llamar “filósofo” el profesor R.? Se acabaron la seriedad y la oficialidad ante el epíteto y vocativo “filósofo”. El reemplazo es “posdoc”, “Lic.” y todo lo que va debajo de la palabra “CURRÍCULUM”. Yo no denuncio. Ojo. Cuento. Son, claro, “cuentos de los Entes”, pero todo es Cuento-de-los-Entes porque la meditación ontológica es contemplación en un sentido más bien oriental, es lo indecible. Se acabaron los filósofos y serán sustituidos por las múltiples tecnicaturas oficializadas destinadas a la programación de ese perorar corporativizado orientado a la expulsión de las locuras o lo que es lo mismo, a un decir sin objeto de una autoridad antiespecial sin tema y sin góndola óntica. Y Filósofo se expresará, en el forreo, en la cachada, en la locurita de risa de un cualquiera adherido a una máscara sin corso, fuera de lugar, en ese registro en el que ni siquiera se anotarán estas palabras, el de lo Kitsch. Esto que estoy diciendo es mentira. Y no soy serio ni un falso bromista. Ni soy filósofo. Ni la filosofía es eso que se acaba de enumerar. Pero tampoco es nada. Pero recíbanme, aunque no soy nadie. Y cambiaré mi nombre con tal de que no se me atribuyan estas palabras. Pero recíbanme. ¡Reciban a García Barabani! ¡Hermanos!



18: 45- 19: 15
2/2/07
BCN

4/12/07

Por un Peinado Crítico


(El Superhombre Kitsch, o una refutación al criticismo del descaro)



Pasan los años y el Superhombre-Kitsch va sufriendo algunos cambios en su naturaleza, que podrán tener su correlato traslaticio en su cultura. Con la famosa edad de Cristo (“mis 33 años” como aseveró en su momento Julio Iglesias – pensar que hoy tengo la edad de Julio en aquella época en que mi madre compró el caset… ah, irreparabile tempus…) adviene hoy día la hora del último intento por abandonar la extensa sabana de la neoadolescencia posfamiliar. El continuo menguar histórico del pater familias, la disolución y enrarecimiento de la familia pequeño burguesa nacional y urbana, no son óbice ninguno para la sorda teleología de ciertos procesos dependientes del mundo de las hormonas. Para decirlo llanamente: el Superhombre-Kitsch ¡se queda pelado!

¿Es el fin de la histeria?

No. El Superhombre-Kitsch tiene un arco de éticas bastante amplio, un abanico de ofertas posibles para su decisionismo de ideología lata. Lata más que en sentido lato en sentido lata, chatarra, pop, Warhol. Puede optar por Hair Recovery o por los masajes capilares, no ya por el quincho o peluquín, ícono capital e indumentario de una estética perimida, la de los grandes valores. Grandes valores del tango. El Superhombre-Kitsch hace una inversión radical de los Grandes Valores del Tango. Propone un Tango Invertido y deja a Mariano Mores con sus mores antiguos tocando Uno, tango de Parménides y Platón grabado por RCA Victor.

¿Nos induce esto a pensar que el Superhombre-Kitsch se ha quedado flotando en la vetusta crítica a la moral del peluquín de la contracultura pop de los 80? ¿Sacarse el mocasín y la gomina y pelar sin brillantina?

No, no. No.

El Superhombre-Kitsch no se peló por el asco que le da tu sociedad, o… su sociedad. El Superhombre-Kitsch también sostiene sus affaires con sus Natalias Oreiros o le gusta jugar a meter estudiantes de secundario en un Fiat 600. Por lo demás, hoy la sociedad se pela. Sin asco. O, mejor: por el asco que le da quedarse pelado… En fin, paradoja, ambivalencia… Entrad a C.T.I. y veréis una frondosa población de calvos de camisita y corbata que, acaso, después del after office, de vuelta a sus departamentos – misterios de la privacidad y las neosubjetividades, es una fe que tengo – flayeen escuchando en sus MP3 Sumo en la versión de Diego Torres (… ¡“No tan distintos”!).

Si, el Superhombre-Kitsch, cautivador cautivo del imperio del relativismo permanece en teoría equidistante de Prodan, de Kojak o de Soldán. En su versión enderezada va Schwanek. En su versión más onda Kirchner (lo que llamamos kitschnerismo) se para incluso a la izquierda de Gastón Pauls y se compra la maquinita Philiphs manteniendo el halo de misterio de por qué se peló, presto a cualquier denegación y sinuosos oficios retóricos ante la comparencia pública obligada que estas decisiones propias del cuidado de sí de una estética de la existencia arrastran en estos tiempos tan free. Como dijo Foucault en uno de sus diálogos ante los Maos:



- Vos, Michel, ¿por qué te pelaste?

- Y yo… por… por el asco que me da defender la sociedad.



Lo dijeron unos viejos poetas de la época: perdí mi peluquín; pero me sigo pavimentando.







(Serie: La vulgaridad es un lujo)




-La vulgaridad es un lujo-

Susvín... rompió


Foro fáustico-Kitsch de miseria a la filosofía, viveza epistemológica, patafísica nacional popular, metafísica nazianal pop, crítica en estado clínico, antipsicoanálisis en pantuflas, boludeces con criterio empirista de significado cognoscitivo, dadaísmo tragicómico, popestructuralismo de protesta, poemas platónicos, deconstruccionismo chabón, tango rolinga, paranoia ontoteológica, solipsismo de izquierda, falogocentrismo a martillazos, martillazos al falogocentrismo, esquizoanálisis microfascista, fenomenologías del transmundo, freudomarxismo new age, pragmatismo del reviente, pensamiento poco, yoísmo ayoico al pedo, hedonismo allende el principio del placer, diogenismo del doble discurso, cristianismo con Sade, say no more sin Tractatus, partuza del pensamiento abstracto, vitalismo funebrero, antifilosofía antipoética, surrealismo silogístico, peronismo gorila, menemismo progre, palo a la argentinidad y argentinidad al palo, rocanrol ello, existencialismo menefrego, hegelismo anarcodeseante, cross en la mandíbula a Kant.




Un idiota que reclama que le sea reconocido un saber...